Hacia la PETICIÓN al Parlamento Europeo

Con este documento las Organizaciones y las Entidades Proponentes entienden compartir una perspectiva concreta de acción política: queremos que el Parlamento Europeo empiece inmediatamente una nueva fase constituyente para hacer de la Unión Europea esa “Casa Común” que necesitamos, y queremos sostener esta requesta mediante una petición formal que vamos a lanzar en Enero 2020. Nos comprometemos para llevar los éxitos de esta acción al Parlamento Europeo y a la Conferencia Europea sobre el futuro de Europa dentro del próximo 9 de Julio, cuadragésimo aniversario de la fundación del Club del Cocodrilo.  

De hecho es una opinión difusa que este Parlamento Europeo está enfrentando el reto más grande de su historia: recoger el legado dejado por Altiero Spinelli y por el proyecto del Tratado de 1984, atesorar de la quiebra de 2005 que llevó al naufragio del proyecto de Tratado-Constitución elaborado por la Convención sobre el futuro de Europa y partir de nuevo sin tardar. 

La vuelta a los nacionalismos, a las divisiones, a los regionalismos y a las pequeñas patrias encuentra fuerza a partir de la fin de los años Ochenta. Los años de la caída del muro de Berlín y de la fin de la Unión Soviética, del tratado de Maastricht y de la guerra de la ex Yugoslavia.  

Nosotros esperamos que este Parlamento encuentre el coraje y la determinación que fueron propios de esas mujeres y de esos hombres que dieron vida a la Europa que nos ha acompañado en paz en los últimos 75 años.  

Hoy, no obstante los esfuerzos de una parte de la política europea y de sus Instituciones, la Unión Europea nos parece encallada: ya no es más una utopía de sus pueblos. 

La respuesta a esta necesidad son los Estados Unidos de Europa? Nosotros pensamos que los Estados Unidos hayan sido una buena idea durante varias décadas: un tema generador de esperanza, de cultura política, de acción concreta.  Sin la “estrella polar” de los Estados Unidos de Europa no habríamos tampoco hecho la Unión Europea y no nos habríamos puesto en marcha en ese camino que entre los años 90 y los primeros años 2000, después de la moneda única, nos habría podido dar una Constitución Europea. Pero después de la quiebra de ese intento, los Estados nacionales que hasta ese momento habían sido los mayores intérpretes positivos de ese profecía, abrumados por la crisis económica, fueron sumergidos de la creciente retórica de las nuevas/viejas fuerzas que se apropiaron del concepto de Estado Nación.  Hoy la categoría de Estado-nación ha cambiado expresión, amañada por los nuevos nacionalistas, rechina los dientes y proclama primados belicosos. Es decir que habríamos tenido que hacerlos en 2005 los Estados Unidos de Europa, y difícilmente los vamos a hacer: hay un tiempo para cada cosa. 

Por estas razones creemos que necesitamos un salto de paradigma, una nueva buena idea que pueda aprovechar de lo mejor que el percorso europeísta ha producido, haciéndolo vivo en una perspectiva diferente, inaudita, detonante: la República de Europa, exactamente.  

Porque el concepto de República por un lado pone al centro la idea de un espacio público entendido como bien común que tiene que ser gobernado juntos mediante la democracia liberal. Por otro lado el concepto de República solicita el protagonismo de los ciudadanos europeos, más que de los gobiernos, y afortunadamente la Unión Europea ya tiene en el Parlamento elegido a sufragio universal la más extraordinaria y progresista traducción de este espíritu. A pesar de los nacionalistas: el demos europeo existe, y mucho.

Hacer de Europa una República quiere decir poner al centro el valor de la igualdad en frente a la ley para todos los ciudadanos europeos: mismos derechos, mismos deberes.

Hacer de Europa una República, federal, significa tener leyes comunes y entonces un sistema fiscal homogéneo, un sistema de protección social armonizado, una única política exterior, un único sistema de defensa, una única política ambiental, conservando intacto el otro valor civil fundamental, que es el pluralismo de identidades individuales y colectivas. 

La ley nos hará iguales, las cultura nos va a mantener diferentes y dialogantes.

Por todas estas razones queremos lanzar una petición al Parlamento Europeo con la cual pedir de abrir una nueva fase constituyente: la Unión Europea puede convertirse en una República, pero necesita una Constitución que describe el común cuadro de valores y que establece a las Instituciones Europeas el deber de traducir este cuadro en la igualdad de derechos y obligaciones que funda y guarda libertad, justicia y paz. 

Con las fuerzas sociales, económicas, políticas que quieren suscribir este llamamiento queremos reunirnos en el Auditorium Rogers en Plaza de la Resistencia en Scandicci para enero 2020. En Scandicci porque es una ciudad que expresa algunos valores esenciales de nuestro ser europeos, que su administración todos los días intenta convertir en práctica y también porque la ciudad acoge una escuela dedicada a Altiero Spinelli. 

A conclusión de la conferencia vamos a abrir el “stand primero” para la recogida de firmas.

Davide Mattiello, presidente de Fondazione Benvenuti in Italia

Sandro Fallani, Alcalde de Scandicci

Eric Jozsef, presidente de Europa Now

Gerardo Santomauro, Alcalde de Ventotene

Virgilio Dastoli, Movimento Europeo

Diego Montemagno, presidente de ACMOS

Ulrike Guérot, director de European Democracy Lab